Factores cualitativos

Climatología:

Estudiando la climatología local

Botánica:

Conociendo las diferentes plantas posibles

Suelos:

Teniendo en cuenta cada suelo y sus características físico-químicas

Riego:

Diseñando un sistema eficiente creando zonas con consumos homogéneos o hidrozonas

1. Clasificación de las plantas según su consumo hídrico

Praderas

Con plantas más exigentes en cuanto a riego y cuidados.

Consumos intermedios

Arbustos y plantas con necesidades medias de agua

Áreas adaptadas

Zonas para plantas adaptadas a la pluviometría habitual

El xeropaisajismo® consiste en crear vergeles llenos de vida con el mínimo aporte de recursos hídricos, de mantenimiento, …etc. Queremos maximizar el valor del paisaje minimizando costes.

Esto no significa que no haya que regar el jardín, sino que hay que realizar un diseño y ejecución del sistema de riego absolutamente eficiente. Vamos a destinar los mayores esfuerzos en recoger datos, calcular coeficientes y necesidades hídricas para organizar el futuro vergel e instalar el mejor sistema de riego que la tecnología nos permita de forma que a lo largo de los primeros años de vida este se desarrolle con vigor y en un futuro sea necesaria menor cantidad de agua para su riego.

Es imprescindible, antes de comenzar a pensar en el riego, tener un suelo adecuado (ver El suelo) ya que de sus características físico-químicas va a depender que el agua y los nutrientes estén convenientemente disponibles para las raíces de las plantas. Por otro lado, es necesario poseer datos de climatología locales fiables y una relación de las plantas de las que deberemos conocer necesidades hídricas.

En primer lugar, vamos a agrupar las plantas en función de esta última característica. Vamos a tratar de crear zonas con consumos homogéneos. Es lo que se conoce como hidrozonas.

Hidrozonas

Generalmente se confeccionan tres grupos de plantas diferenciados.

  1. El primero contendrá las plantas más exigentes en cuanto a riego y cuidados. Suele incluirse aquí cualquier espacio dedicado a pradera, que, a su vez, generalmente coincide con las zonas estanciales o próximas a la vivienda.
  2. En un segundo grupo tendremos plantas de consumos intermedios; aquellas que siendo xerófitas necesitan riegos moderados como especies de Lavandula o de Forsythia.
  3. En el último se agruparán plantas que sobreviven sin dificultades con la pluviometría habitual, lo que no quiere decir que no haya que dotarlas de acceso a riego. Será conveniente disponer siempre de sistema de irrigación localizado en cada una de las zonas para aplicar riegos, aunque estos sean muy eventuales.

Esta distribución hay que tomarla como un esquema. Condiciona el diseño, pero no es rígida, por lo que pueden existir varias zonas separadas unas de otras que pertenezcan al mismo grupo.

Tampoco queremos crear alineaciones monótonas de una sola especie plantada en marcos geométricos, imitando los cultivos agrícolas. Es posible crear combinaciones, contrastes, variaciones de marcos, etc. siempre y cuando se elijan especies de similares requerimientos.

Además, al emplearse casi siempre riego localizado no hay inconveniente en que en una zona de planta de bajo consumo como Rosmarinus officinalis plantemos, para destacar, un Arbutus unedo o una Lagerstroemia indica. Será cuestión de garantizar, incluso mediante líneas de goteo independientes, que uno y otro tengan el agua en el momento y en la cantidad que precisen.

Además, la cantidad de agrupaciones podría aumentar si consideramos otros aspectos como la exposición al sol o al viento, la orografía, etc.

2. Cálculo de la demanda hídrica de cada zona

  1. Teniendo en cuenta la evapotranspiración (suma de la transpiración + la evaporación directa) y ortos factores como la radiación solar, la sobra recibida por cada planta, etc.
  2. Introduciendo coeficientes que corrigen la evapotranspiración para garantizar el aporte óptimo de agua para cada terreno, especies y ubicaciones.
    • Coeficiente de especie (Ke): corrige la evotransporación teniendo en cuenta los requerimientos de las especies cultivadas.
    • Coeficiente de densidad (Kd): corrige las variaciones en función de la densidad de plantación (Índice de Área Foliar: superficie transpirante por unidad de superficie de suelo).
    • Coeficiente de microclima (Km): corrige aspectos que afectan a la temperatura ambiental (irradiaciones de calor extra debido a tener cerca zonas de asfalto, bajadas de temperatura por proximidad de otras zonas ajardinadas, etc.).
  3. Evaluando todos los factores anteriores y utilizando el coeficiente de jardín Kj: esta adaptación a jardinería del coeficiente de cultivo o Kc se extrae del producto de los tres coeficientes anteriores.
Aprende a calcularlo con precisión en el artículo. Cálculo de la demanda hídrica

 

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